> Una discusión bizantina
Por Carolina Meneses C. – 07/08/2006Dime de qué presumes
y te diré de qué careces.
Sabiduría popular.
¿Prejuicios de género en los talleres literarios de La Cultura?
¿Incipiente literatura masculina contra incipiente literatura femenina?
Vamos, vamos, vamos. Tan mal puede escribir uno como bien puede escribir la otra. O viceversa.
Es cierto que las mujeres tendemos al dramatismo y a hacer una apología de nuestro lado llorón, es un hecho que el papel de víctima nos acomoda. Y a los hombres les encanta disparar letras de arrogancia y de soberbia pseudointelectual e inevitablemente terminan haciendo una apología, encubierta o manifiesta, de eso con lo que la naturaleza los dotó, aunque no les haya dotado con mucho.
No es un problema de género, hombres y mujeres llegan a los talleres literarios con textos inmaduros. Hombres y mujeres se ofenden cuando reciben críticas en lugar de halagos.El primer impulso de las mujeres ante las críticas es el de armar berrinche. Las más histéricas lo hacen, las más racionales se muerden la lengua y consideran la posible lógica de las críticas recibidas.
Los hombres, en cambio, ante las críticas exhiben en mayor o menor medida un complejo arraigado desde la infancia. A estos machotes no les va a venir a decir otro macho de condición menor, por lo tanto de tamaño menor, que lo que escriben no sirve porque está lleno de códigos del tipo: ¡Vamos Johnny, o me limpias las botas o te lleno de plomo, mequetrefe!
Es que a ellos, tipos duros, no les entran balas, escupen más lejos que nadie y sus lágrimas, si es que las tienen, son de nitroglicerina pura.
Al menos a las mujeres no se nos ocurriría caer en este tipo de competencias.
¿No sería mejor que hombres y mujeres llegaran al taller con cierta cuota de humildad, los oídos bien abiertos y la idea más o menos aproximada de lo que cada uno es y de lo que quiere llegar a ser? De lo contrario, ¿para qué agotar el bolsillo, la paciencia del profesor y la buena voluntad de la mayor parte de los compañeros de letras?
Dejo abiertas las preguntas.
Santiago, 7 de Agosto de 2006